La leyenda de las gatas carey


Yo tengo una gata carey, se llama Perla, y en esta oportunidad les voy a compartir esta leyenda sobre el por qué su de pelaje, de sus colores...


"Cuenta la leyenda que hace ya mucho tiempo atrás, el sol decidió que quería participar de la vida en la Tierra. Para ello pidió ayuda a la luna para que cubriera su ausencia con el fin de que los humanos no se percatasen de que el astro rey ya no estaba en su lugar.


La luna aceptó y tomó la posición del sol de manera lenta pero inexorable, de manera que el Sol, deseoso de vivir las experiencias de un mundo que sentía lejano, tomó forma de uno de los animales en los que mejor pasaría inadvertido y que a la vez le fascinaba. Eligió una gata negra.


Y así pasó el tiempo, el Sol vivió con intensidad aquellos días en la tierra hasta que la Luna empezó a añorar las noches y sus estrellas, esa nostalgia la llevó prematuramente a retornar a su lugar. El Sol al ver que el día quedaba sin un cuerpo celeste guardándolo salió tan veloz del cuerpo de la gata negra para ocupar su lugar en el cielo, que en su rápida huida, miles de rayos de luminosos y dorados colores, cubrieron y quedaron atrapados en la mágica piel de la gata negra.


El Sol agradecido por las maravillas que aquella gata le mostró a través de sus ojos le brindó un don, llevaría la buena fortuna y la armonía al hogar que la acogiera, además desde entonces las hijas de aquella gata llevan el legado de los rayos y destellos dorados que el sol olvidó en su madre, así como su temperamento y sabiduría.


Desde entonces, todos los gatos que nacieron de la Gata Negra eran lo que nosotros llamamos Gatas Carey. Su manto oscuro se ve roto por cientos de rayos rojos, amarillos y naranjas. Y lo que la gente tampoco sabe es que  su origen solar les atribuye propiedades mágicas, ya que atraen la buena suerte y las energías positivas."




Las Carey son gatas de tres colores e incluso de cuatro cuando se les suma el blanco, siendo estos ejemplares muy apreciados en Japón por atribuirles buena suerte. El diseño de sus manchas es único e irrepetible. Si se clonase una de ellas, saldría una gata carey pero con las manchas distribuidas de distinta forma. 


Las gatas carey son siempre hembras, debido a la genética del cruce. Ello es debido a que el gen que determina el color naranja está ligado al cromosoma X que es doble en las hembras, mientras que los cromosomas de un macho son XY.


El color naranja del pelaje debido al gen O, está asociado al cromosoma X. Para que una hembra tenga los tres colores carey, debe tener un genotipo Oo, es decir un gen O en el cromosoma X, y un gen O en el otro cromosoma X. Por consiguiente el macho nunca podrá tener tres colores, puesto que solo dispone de un cromosoma X. 


Excepcionalmente y debido a una anomalía genética en la cual un gato tendría tres cromosomas en lugar de dos (XXY), podríamos encontrarnos con algún caso muy raro de macho de tres colores, y habitualmente estéril.


Fuente: Revista El Gato.


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