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Mostrando las entradas con la etiqueta cuentos para reflexionar

Puntos de vista

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Desde el punto de vista del sur, el verano del norte es invierno. Desde el punto de vista de una lombriz, un plato de espaguetis es una orgía. Donde los hindúes ven una vaca sagrada, otros ven una gran hamburguesa. Desde el punto de vista de Hipocrates, Galeno, Maimónides y Paracelso, existía una enfermedad llamada indigestión, pero no existía una enfermedad llamada hambre. Desde el punto de vista de sus vecinos del pueblo de Cardona, el Toto Zaugg, que andaba con la misma ropa en verano y en invierno, era un hombre admirable: -El Toto nunca tiene frío -decían. El no decía nada. Frío tenia, pero no tenia abrigo. Desde el punto de vista del búho, del murciélago, del bohemio y del ladrón, el crepúsculo es la hora del desayuno. La lluvia es una maldición para el turista y una buena noticia para el campesino. Desde el punto de vista del nativo, el pintoresco es el turista. Desde el punto de vista de los indios de las islas del mar Caribe, Cristóbal Colon, con su sombrero de plumas y su cap...

Sólo para mujeres

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  Yo si me voy a quejar!  Y bueno… si me quedo sin amigas  ¡no importa! A ver señoritas, yo se perfectamente que los cuentos de la infancia crearon un prototipo de mujer, bella, esbelta y con aptitudes para la cocina, la costura y el canto. Nuestras tías, abuelas y madres nos inculcaron todo eso también. Por tradición y cultura, y hasta información genética nos vemos obligadas a vivir en la búsqueda eterna del famoso amor perfecto y  hecho a medida. Y aparte de todo... hay que saber cocinar, lavar y planchar.  ( A mi me gusta desplanchar ropa) ¡Hasta mi abuela me decía! : - A ver...cuando te cases... ¿también vas a dejar los calzones tirados en el baño? -Si no aprendés a cocinar te va a dejar tu marido. -¿Cómo te vas a casar si comés helados que  engordan?. De hecho sigo dejando los calzones en el suelo y no necesariamente para irme a bañar… En fin, regresando al tema; si no llenas los requisitos, si tu cuerpo no es de sirena, si no te gusta cocinar y dejas...

El Circo

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Todo el trauma comenzó el día que el tío Ezequiel pasó de visita a la casa de los Correa. Todos habían salido a excepción de Romina, una niña de 9 años y cabellos rubios siempre muy bien peinados con 2 moños blancos y muy bien planchados. Ese día la novedad era el circo.  Pasaba una bicicleta con una bocina que decía: - ¡Venga a ver el circo mas grande y mas famoso! Con 20 trapecistas en acción, la niña contorsionista y el mago mas mago! sin olvidar al domador de fieras salvajes ¡traído desde África!!! Romina se emocionó tanto al escuchar todo eso que el tío Ezequiel decidió llevarla esa misma tarde al circo. De la emoción olvidó ajustar sus moños y salió sin siquiera dejar una nota a sus padres. En la casa de los Correa todo era muy tradicional.  Había que cumplir horarios, lavarse la cara y cambiarse de camisa antes de comer, ir a misa los domingos a las 12 del mediodía, terminar las tareas los viernes en la tarde y lavar su plato al levantarse de la mesa. Romina es la única...

La Tristeza y la Furia

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En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta… En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas. Había una vez… un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente… Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia. Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.  La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua… Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró… Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…  Y así vestida de tristeza, la furia se fue....

La historia del fuego

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Había una vez un hombre que estaba contemplando las formas de operar de la Naturaleza, y que descubrió, como consecuencia de su concentración y aplicación, la manera de hacer fuego. Este hombre se llamaba Nour.  Decidió viajar de una comunidad a otra, mostrando a la gente su descubrimiento. Nour transmitió el secreto a muchos grupos de gente.  Algunos sacaron ventaja de este conocimiento. Otros, considerándolo peligroso, lo echaron antes de tomarse el tiempo para entender cuán valioso les podía ser este descubrimiento. Finalmente, una tribu ante la cual realizó una demostración, reaccionó con tan sorprendente pánico, que se abalanzaron sobre él y lo mataron, convencidos de que era un demonio. Pasaron cientos de años. La primera tribu, que había aprendido el secreto del fuego, lo reservó para sus sacerdotes, quienes permanecieron influyentes y poderosos, mientras la gente se congelaba por el frío. La segunda tribu olvido el arte, adorando en cambio los instrumentos. La tercera,...